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viernes, 21 de julio de 2023

La ciudad revelada: ideas sueltas sobre las imágenes de huellas, memorias y la fotografía.

INTRODUCCIÓN

Al pensar en la ciudad, podemos, en una primera instancia, verla como un gran contenedor de estructuras, dinámicas y relaciones entre sujetos y objetos. Así, la ciudad se convierte en un lienzo en el que se posan diversas manifestaciones de los seres humanos que la habitan. Estos, a través del tiempo, van construyendo memorias, identidades e imaginarios de sus acciones, las cuales se reconocen desde la idea un "estar"  o un "habitar". De esta manera, la ciudad se configura como una gran enciclopedia de prácticas y visualidades, al al transcurrir de los años, funcionan como huellas y evidencias de los procesos de apropiación que hacen los sujetos del territorio. 

Por esta razón, los objetos, olores, atmósferas y dinámicas, propias de la ciudad, constituyen un acervo importante. Acervo que da cuenta de las marcas, imaginarios y relaciones simbólicas que se establecen entre los individuos y los territorios. En consecuencia, estos pueden pensarse como narraciones del habitar en el afuera, término utilizado por Manuel Delgado para reflexionar sobre el espacio público. En consecuencia, el afuera es un lugar que se ocupa, se transita y deviene territorio de participación social y soporte del tejido cultural. 

Las ciudades, entonces, contienen bajo su piel marcas que permiten leer las maneras en que se apropian o no de los espacios, al mismo las formas en que se delimitan su uso a través de los años. De esta forma, los individuos pueden comprender y reconocerse dentro de las estructuras de la cultura. Ya que es a partir de la comprensión, la apropiación y la multiplicación de las manifestaciones, los códigos y las prácticas que convergen dentro la ciudad, se identifica o disiente como parte de un grupo social.  

IMÁGENES Y HUELLAS

La estructura física de la ciudad está llena de gestos y prácticas que son propios del habitar de quienes se conciben como propios y extraños. Estos se vuelven textualidades visuales, las cuales, no solo dan cuenta de las intervenciones fisicas que sufre la ciudad, sino también, dan cuenta de las relaciones simbólicas que los sujetos establecen con el territorio que llaman suyo o el ajeno. Por lo tanto, en la estructura urbana que se hace ciudad, se encuentran una serie de acciones fruto de la hibridación cultural propia de las sociedades contemporáneas, tal como lo plantea García Canclini en su obra de 1997.

Por lo anterior, cuando caminamos por la ciudad no nos resulta difícil encontrar visualidades y gestos que hemos decidido llamar "arqueologías urbanas" (1), las cuales, no solo se posan sobre la superficie urbana de la ciudad, sino que también son capturadas -directa o indirectamente- a través del ejercicio de la fotografía. De esta manera las fotografías se convierten en guardianes de los testimonios mudos que tienden  a ser ocultados sobre capaz urbanas que a través del tiempo van recubriendo la superficie del territorio. Así pues, la fotografía como objeto no solo actúa como documento histórico y social, sino que también, da cuenta de las intervenciones, la apropiaciones y las transformaciones que se hacen sobre los territorios. En ella se cuelan huellas, vestigios, elementos que se fijan a las imagenes convirtiendose en un dispositivo fundamental para la reconstrucción de la memoria fisica y simbolica de las ciudades. 

Ya que, las fotografías, que guardan  "las arqueologías urbanas", se han vuelto fundamentales dentro del proceso prendamiento de  la memoria de una sociedad, y como consecuencia en dispositivos esenciales para la consolidación simbólica de la identidad social y urbana de las ciudades. Pues, ella exponen las maneras en que se edifica la historia social y cultural de un grupo humano por medio de los imágenes que son huella y dan cuenta de las maneras del habitar. 

CIUDAD Y MEMORIA.

Ahora bien, si, entendemos la ciudad como una estructura espacial dentro de la cual convergen diversas dinámicas y personas. Por lo que, podemos pensarla como un escenario de intercambio de prácticas, experiencias, lenguajes, ideas e imaginarios. Adicionalmente,  sobre ella se escribe, capa a capa, la historia y las identidades de quienes la habitaron y la habitan. De tal manera que, la ciudad se convierte en un espacio virtual y dinamico, dentro del cual se entretejen numerosas estructuras simbólicas que definen y delimitan a los grupos humanos y a su tiempo. Por lo tanto, la ciudad se convierte en un texto visual en el que se puede reconocer las memorias de transformación, exclusión e sincretismo que en el tiempo la hacen y re-significan.

Finalmente, las fotografias que resguardan los vestigios, las huellas y las marcas y son expuestas, permiten recuperar de aquello que simbólicamente representa y hace la ciudad. Reconocer dichas "arqueológicas urbanas" a través de las imagenes es descubrir una y mil historias que hacen parte de la memoria colectiva de una sociedad. 

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(1) El termino "arqueologías urbanas" es un termino que tomamos prestado de la disciplina de la arqueología, y es usado para delimitar a la práctica en la cual se reconstruye la memoria histórica y cultural de una sociedad, a partir del estudio de los vestigios que se esconden debajo de la superficie de las ciudades que se mantienen activas sus dinámicas urbanas.    

miércoles, 29 de junio de 2022

LA FOTOGRAFÍA ENTRE LO OBJETIVO Y SUBJETIVO DE LA NARRACIÓN.

La fotografía revolucionó la forma de representación del mundo, y logró consolidarse como un instrumento que da cuerpo a los fenómenos. Así, la foto se convirtió en un texto visual, que da a la imagen una idea de verdad y de objetividad a los ojos de quien la observa. Sin embargo, la imagen que produce la fotografía es producto de la conciencia y la construcción simbólico del ser humano, por lo tanto, debemos entenderla como una edificación conceptual e interpretativa de la realidad. Así, ella expone narraciones visuales compuestas por el conjunto de ideas subjetivas de quien la produce. De esta forma, el creador construye y consolida manera particular un discurso, en el cual da prioridad a su mirada, a través de imágenes escenificadas. Estas imágenes funcionan dentro de la sociedad como referentes de los fenómenos y el mundo circundante, tal como se actuaron la pintura, el grabado y la escultura en siglos anteriores.

Ahora, esa escenificación no se refiere solo a las fotos de hombres o de mujeres, también a las de paisajes, de máquinas o de cualquier objeto de lo real. En verdad, cualquier foto puede ser la escenificación de una foto, como, por ejemplo, esos paisajes falsos cuya posición no deja de evocar los escenarios del teatro barroco, como em L´illusion comique, de Corneille, o La vida es sueño, de Calderón. Además de eso, cualquier foto puede ser manipulada en el revelado, como las fotos de la publicidad. En fin, ellas pueden ser siempre elaboradas por un hombre, quien trabaja y domina conscientemente los modelos a ser reproducidos o a ser evitados, por pulsiones y deseos. Todo fotógrafo es, por lo tanto, quiéralo o no, un escenificador, el Dios de un instante. Toda fotografía es teatralizada. (SOULAGES, 2010, p. 76 traducción nuestra.)

En consecuencia, la fotografía debe mirarse y leerse como el artificio y no como lo real, tal como lo expone (SOULAGES, 2010, p. 77). De esta manera, la fotografía, como texto cultural (LÓTMAN, 2000), se convierte en un instrumento para difundir, consolidar y validar los imaginarios de un grupo social sin que estos respondan necesariamente a una idea fiel del fenómeno real. A pesar de la conciencia de manipulación y de subjetividad, la fotografía es uno de los instrumentos más usados por la cultura de la comunicación mediática, para la difusión de discursos e imaginarios sociales, políticos y religiosos, superando la práctica oral y textual. Tanto es su auge, que, las revistas más populares de principios del siglo XX comienzan a incorporar la fotografía y su potencial narrativo dentro de sus estructuras, con el fin de construir y difundir los nuevos paradigmas que se establecen, tanto sobre los roles sociales como el estatus económico, político y social de las ciudades modernas; Un fenómeno que se expandió por todo el mundo. Tal como podemos observar en el tabloide Illustrated Daily News[1], fundado en 1919 por Joseph Medill Patterson, quienes usaron la fotografía como elemento principal para la elaboración de sus reportajes, en un intento por acercar la noticia a los lectores no letrados, dando continuidad a una forma de narración iniciada por el periódico británico The Daily Mirror[2] en 1903.

Sin embargo, la fotografía no se presenta por si sola como portadora de un discurso particular ante el observador, ella precisa de un tejido simbólico que le permita establecer encuentros entre los objetos que son narrados en ella y las estructuras de sentido que están al interior de la memoria de quien la observa. De esta manera, la imagen y el espectador establecen un dialogo que se edifica sobre una estructura histórica y cultural, que se intercambian a partir de la experiencia estética. En consecuencia, la imagen fotográfica reafirma ideologías y pensamientos propuestos por un grupo social configurando los imaginarios particulares de él, a través de, las estructuras simbólicas del lenguaje que configuran los fenómenos del mundo en la cultura.

Ahora bien, en la página central del Ilustrated Daily News del 26 de junio de 1919 (Imagen 1) podemos observar como el texto fue construido a partir de la suma de fotografías, las cuales guían la narración. De esta manera, el texto es compuesto a partir de un collage de imágenes que se interconectan por los marcos con las que son limitadas, y en las cuales se muestran principalmente los avances tecnológicos que marcaron el desarrollo industrial en América y Europa a finales del siglo XIX y principios del siglo XX; además de exaltar el estilo de vida y los momentos cruciales que caracterizaron a las nuevas sociedades. Así, estas imágenes marcaron los parámetros culturales de una sociedad que renueva sus valores, gracias al desarrollo industrual, intelectual y social de la Europa del siglo XIX. 

Imagen 1: Illustrated Daily News, N°1 New York, Junio – 26 – 1919, página central. Fuente: https://www.nydailynews.com/news/photos/nydn-new-york-daily-news-first-print-issue-1919-20190612-photogallery.html

A pesar de que, la fotografía se presenta como un dispositivo que hace posible la captura "objetiva" de la realidad en un tiempo y espacio determinado, en acto que permite afirmar "esto sucedió" y "esto es y existe" como verdad dentro de un discurso. Se debe decir que realmente, la fotografía es una construcción subjetiva de un discurso, dentro del cual convergen las miradas particulares de quien la produce, quien posa y quien la observa, de la misma forma que sucede con los demos textos culturales. 

 

REFERENTES

LÓTMAN, I. La semiosfera III: Semiótica de las artes y de la cultura. Tradução de Desiderio Navarro. Madrid: Ediciones Cátedra, 2000.

SOULAGES, F. Estética da Fotografia Perda e permanência. Tradução de Iraci D Poleti e Regina Salgado Campos. Sâo Paulo: Editorial Senac, 2010.

https://www.nydailynews.com/news/photos/nydn-new-york-daily-news-first-print-issue-1919-20190612-photogallery.html



[1] The Daily News (originally the Illustrated Daily News) was a newspaper published in Los Angeles from 1923 to 1954. It was founded in 1923 by Cornelius Vanderbilt IV and bought by Manchester Boddy who operated it through most of its existence. The Daily News was founded in 1923 by Vanderbilt as the first of several newspapers he wanted to manage. After quickly going into receivership, it was sold to Boddy, a businessman with no newspaper experience. Boddy was able to make the newspaper succeed, and it remained profitable through the 1930s and 1940s, taking a Democratic perspective at a time when most Los Angeles newspapers supported the Republican Party.  https://en.wikipedia.org/wiki/New_York_Daily_News

[2] El Daily Mirror fue fundado por Alfred Harmsworth (más tarde Lord Northcliffe) del Daily Mail el 2 de noviembre de 1903, convirtiéndolo en el periódico sensacionalista más antiguo del Reino Unido. Nuestros archivos Daily Mirror le permiten encontrar viejos problemas desde la fecha de su elección, desde el momento en que el periódico comenzó a imprimirse. Aunque se imprimió en formato sensacionalista desde la primera edición, el Daily Mirror fue originalmente un periódico de clase media. El Daily Mirror estaba destinado a representar los intereses de las mujeres y, por lo tanto, estaba dirigido por mujeres. Sin embargo, también fue diseñado pensando en los hombres. Alfred Harmsworth anunció en el editorial de apertura. https://es.wikipedia.org/wiki/Daily_Mirror

 

domingo, 14 de enero de 2018

REFLEXIONES SUELTAS, LA RESIGNIFICACIÓN DE LA IDEA DE BELLEZA




MÓNICA MOLINA SALDARRIAGA
2011
Hablar de los procesos de creación y reflexión estética en la modernidad, es pensar en términos de una mutación continua de la imagen y los procesos de creación artística, en el interior de espacios sociales que entran en unas grandes   transformaciones   económicas, sociales y culturales. Lo cual, no solo cambia la función de la imagen y la creación artística, sino también la forma de ver, sentir, pensar y vivir la obra de arte.
El siglo XVIII es una época de notables alteraciones en la manera de percibir, y concebir el papel que desempeña el arte. Así el discurso moderno abona el terreno, para desarrollar una crítica entorno a las dinámicas que configuran  los estilos de vida del individuo urbano, pues este cotidianamente está una constante metamorfosis, y a su vez desea participar activamente en diversos procesos culturales, y nuevas construcciones simbólicas ante el quehacer artístico, lo cual le brinda nuevas posibilidades a la obra de arte que se inserta en gran número de nuevas categorías, que permiten construir otros esquemas de percepción con respecto a la obra de arte.

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Nacimiento de Venus (1484), Sandro Botticelli. Galeria Uffizi
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Nacimiento de Venus, Joel Peter Witkin

Es aquí donde comienzan grandes reflexiones en torno al concepto de percepción “Estética”, lo cual permite una ampliación no solo de sus fronteras teóricas, sino que permite, por medio su estudio, incrementar la agudeza crítica del espectador frente a la producción de obra y los objetos que se producen como arte. Situación que mejora la función de la producción artística la cual va más allá de la simple representación de algo, y le brinda la posibilidad a la obra de arte de ser objeto de la idea.

Una nueva idea de hacer, pensar y construir imagen entorno a la obra de arte, y bajo la cual se ampliaban las lecturas abriendo el camino para desarrollar nuevos lenguajes de la imagen artística. El nuevo pensar pone a la obra de arte supeditada a la sensación y la percepción del sujeto, al mismo tiempo que determina la percepción estítica en relación a las condiciones y los constructos sociales y culturales bajo los cuales se des vuelven los individuos, extendiendo las referencias del gusto y del placer en el entorno de las ciudades europeas del siglo XVIII.

Los discursos del hacer artístico y en sí mismo de las nuevas formas de representación, que parten y se validan desde las experiencias del individuo , las cuales están cimentadas en la modernidad abandonan el carácter del juicio ante la obra de arte; las cuales incorporan al nuevos discursos que amplifican los criterios de la razón del pensamiento “Aun más en la experiencia se construye el sujeto como sujeto, como sujeto moderno de una colectividad del gusto, que es, a su vez, fuente de socialización” [1]

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Las tres gracias (1630 - 1635), Pedro Pablo Rubens.

Joel-Peter Witkin, "The Three Graces", 1988
Las tres gracias (1988), Joel Peter Witkin

Es entonces, donde se revalúa la concepción de belleza, la cual ya no está imbricada en el objeto como tal; por el contrario, los nuevos preceptos insertados por los procesos de la modernidad a los pensamientos de la construcción de un pensamiento estético en relación al concepto de belleza, es advertido por la socialización y la colectivización del gusto, en concordancia a la influencia que ejerce el entorno sobre la percepción del individuo como ya lo planteamos anteriormente.

Quedan entonces los preceptos de belleza sujetos al pensamiento del ser y no a la existencia del objeto en sí, “la belleza no es una cualidad de las cosas en sí mismas; existe sólo en la mente que la contempla y cada mente percibe una belleza diferente.” [2]
 
Es aquí donde podemos abrir la reflexión en referencia a la coherencia y la mutualidad bajo la cual responde, se valida y se re significa la imagen artística desarrollada en la modernidad, la cual según Baudelaire tiene un vínculo directo con las concepciones y los constructos sociales de la sociedad del siglo XVIII y bajo la cual los artistas ven una cuan de imágenes notablemente bellas. “la belleza está ligada a la cotidianidad de las costumbres burguesas, las cuales bajo el manto de la modernidad tiende a ser mutables constantemente por lo tanto el hacer artístico responde a esa metamorfosis social”,[3] es así como se construye tránsitos del ser y el hacer, interpretando la construcción artística como la posibilidad de un anecdotario humano, en torno a la construcción de imágenes que evidencie como se está erigiendo la sociedad de la modernidad del siglo XVIII, bajo la cual se está estructurando la cultura. Cultura que superan la concepción limitada de la belleza por la belleza y amplían el concepto al placer y al disfrute desde la sensación que produce la imagen en sí misma, produciendo nuevas formas de comunicabilidad de la producción artística.
  
BIBLIOGRAFIA
·         Bozal, Valeriano. Estética y Modernidad. Xiras, Ramon y Subreville, David. Estética. Editorial Trotta. Madrid – 2003
·         Baudelaire, Charles. El pintor de la vida moderna. El Ancora Editores. Bogotá, Colombia – 1995.



[1] Bozal, Valeriano – Estética y modernidad en  Xiras, Ramon y Subrevilla, David – Estética -  Editorial Trotta – Madrid - 2003
[2] Ibíd.
[3] Baudelaire, Jean – El pintor de la vida moderna - El Ancora Editores. Bogotá, Colombia – 1995.